TUS OJOS ME DECÍAN QUE ADELANTE...


Tus ojos me decían que adelante,
que el miedo lo dejara en las espaldas,
que fuera hasta tu lado, sin dudarlo,
y así me entregarías tu coraza.

Y lo hice sin pensar, tú bien lo sabes,
dejé mis carantoñas en tu cara,
te dije muchas cosas en silencio
sintiendo, en nuestros pies, la arena blanda.

La playa nos tendía su regazo,
mojándonos las olas y resacas,
tenían el salitre de los mares
y un halo de misterio con su magia.

Eterna primavera la del ciego
carente de la luz y la esperanza,
es fácil que en un mundo de inocencia
le lleguen los rescoldos de las brasas.

Mi brazo, para ti, era el lazarillo,
mis dedos ese punto al que te agarras,
el puerto donde acaban los recuerdos,
la eterna realidad en que te hallas.

Tus ojos, corazón, querían vida
y solo se encontraban con la nada,
afuera el horizonte azul celeste
dejaba sus añiles sobre el agua.

Mis labios intentaban seducirte,
contarte lo que había y qué pasaba,
decirte que una alegre golondrina
volaba, por el aire, alborotada.

Hablarte de unos niños, ya lejanos,
haciendo sus castillos con las palas,
y luego entre tremendos balbuceos,
dejarte mis mentiras y mis lágrimas.

"...Tus ojos me decían que adelante,
y a ellos respondía sin palabras,
sabía que quería estar contigo
sintiendo los latidos de tu alma..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/03/17

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