miércoles, 20 de diciembre de 2017

LOS SUSPIROS...



Los suspiros son recuerdos de la vida,
los susurros un preludio de canción,
los latidos un instante del pasado,
y es la eterna sinfonía del amor.

Es posible que la vida y los suspiros
sean solo como el eco de una voz,
la agonía que se apaga en la distancia
de ese día que se marcha con el sol.

Los susurros, sin embargo, son los versos,
del poema recitado con pasión,
es la leve concordancia de la brisa
y el nordeste que remite su furor.

Los latidos son la llama temblorosa,
esa marcha incandescente del reloj,
la profunda y tenebrosa letanía
y el tic-tac de algún cansado corazón.

Pero sigo y me confirmo en los suspiros,
en la sombra edulcorada del dolor,
en la espina de algún pecho atravesada
apagando la luz tibia del farol.

El susurro continúa como el río
sorteando los meandros con valor,
destilando las estrofas más hermosas
y hechizando los oídos con su son.

Los latidos son los pétalos sin nombre,
son las rosas que se mueren de dolor,
es el timbre marchitado de un otoño
y el adagio que no tiene un diapasón.

Y aquí acaba este paseo por la lluvia,
este sueño elaborado por los dos,
y termina y continúa mi camino,
aunque sea en la distancia y con temor.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/12/17

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