ME HUBIERA GUSTADO SALUDARTE EN LA TARDE...


Me hubiera gustado saludarte en la tarde
porque vi tu ventana entreabierta
y llamé sin pedirte permiso.
Pero sólo el silencio contestó a mi llamada
y entendí que no estabas despierta,
que quizás descansabas del duro trabajo,
que quizás contemplaras las flores del campo,
que quizás no quisieras abrirme la puerta...


Proseguí mi paseo, despacio, en la tarde
y busqué en los rincones tu linda presencia.
No encontré más que lirios y rosas
con hojas marchitas,
y también unos versos que tú me mandaste,
con pena y con llanto, de un tiempo
pasado en tu vida.


No quería que hoy la tristeza inundara mi alma,
ni quería volver al recuerdo de un tiempo vivido.
Yo quería tan sólo mirarte a los ojos,
sentir tu presencia a mi lado en silencio,
escuchar tu palabra y tomar tu sonrisa
y embriagarme con ellas...


...Para luego dormir y soñar como sueñan los niños,
con su boca infantil, embobada,
y pidiendo cariño y abrazos,
tras un beso de nieve dejado en su frente.


Rafael Sánchez Ortega ©
06/04/12

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