NO, NO QUIERO TORTURARTE...


 (A Mina.)

No, no quiero torturarte,
con miserias y con penas, al contrario.
Quiero que abras los ojos,
que los tengas bien abiertos,
que saborees la vida y te des cuenta
de todo lo hermoso que hay a tu alrededor,
por muchas miserias que veas
y por muchas necesidades que notes.

Siempre la poesía está latente.
Siempre hay versos que escapan a las almas
y tú, debes de recogerlos.
Debe de ser tu alma la que los atrape,
la que los atraiga,
la que vaya a por ellos
y se entregue de una manera total y sin fisuras
a ese baile de sensaciones diversas
que provocan.

Tú debes de ser la que baile con las estrellas,
la que busque a la luna por la noche,
la que grite en el silencio que te aman
y te quieren
a pesar de la distancia,
porque sientes el latido
y la sangre acelerada de otro cuerpo en tu costado.

...Y debes ser la cenicienta que sonría,
en soledad, ante las prisas de los otros,
ante ese deseo incontrolable de poder
y de avaricia,
cuando a ti no te hace falta todo eso
y tu mundo es más sencillo y más humano.

Debes ser la que acaricie con tus dedos a tu cuerpo
y también la que rescate los suspiros de las sombras,
la que aliente los susurros,
la que fuerce los gemidos,
la que llegue hasta la cima,
la que grite y se estremezca al lograr
que el beso amado llegue a ti,
hasta tus labios,
y se funda entre tus senos
que le esperan tan ansiosos.

Debes ser, y así será,
si tú lo quieres.

Rafael Sánchez Ortega ©
10/03/13

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