DEJEMOS POR EL MUNDO LAS SONRISAS...


Dejemos por el mundo las sonrisas,
tracemos mil caminos singulares,
busquemos por el cielo las figuras
que llegan con las nubes a raudales.

Bajemos, con paciencia hasta los suelos,
abramos los candados con la llave,
igual que cerraduras oxidadas
que dejan sus chirridos en la tarde.

Seamos como niños, simplemente,
tengamos inquietudes como tales,
soñemos con pegasos y veleros
y luego disfrutemos en sus parques.

Es fácil que este mundo de utopías
contenga multitud de realidades,
y un poco de locura entre las mentes
de niños consentidos por sus padres.

Dejemos que disfruten las palomas,
que vuelen los gorriones con alardes,
que salgan a cantar en la praderas
los grillos y cigarras con sus trajes.

Dejemos que se fundan en un trino,
la sed y la pasión de los amantes,
y luego, que se miren a los ojos,
dejemos, dulcemente, que se amen.

No sé si dejaremos muchas cosas
prendidas de alfileres y saudades,
mas sé que temblarán las golondrinas
posadas en aleros y nidales.

Quizás un corazón enamorado
se deje su tic-tac en un alarde
posado en una flecha de Cupido
y listo para ir a atravesarle.

"...Dejemos, si tú quieres y te importa,
que vibre el corazón en cada instante,
seamos como niños que, en los sueños,
reciben ese beso inalcanzable..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/06/16

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