TIENE MI NIÑA UNOS OJOS...



Tiene mi niña unos ojos,
que no los puedo evitar,
grandes, oscuros y negros,
con el fulgor de un cristal.

Son esos ojos dos fuentes
tan sonrientes que dan,
agua en verano, muy fresca,
con un poquito de paz.

Dejan ternura infinita
como las olas del mar,
ora se elevan al cielo,
ora se funden con sal.

Son dos pupilas inquietas
dejando sueños atrás,
dos corazones temblando
bajo el nordeste fugaz.

Tiene mi niña unos ojos
que no los puedo olvidar,
son como espejos divinos
que están ausentes de mal.

Y esos ojitos que digo
giran al frente y se van,
tras las campiñas sombrías
para encontrar su mitad.

Aunque quizás, en los campos,
dejen las horas pasar,
porque es el mar de los sueños
donde el amor, allí está.

Y es entre moles de espuma,
en la resaca voraz,
donde se encuentra la esencia
de la ternura inmortal.

"...Tiene mi niña unos ojos
que yo quisiera besar,
mientras entono una nana
y que se duerma, sin más..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/04/14

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