lunes, 13 de noviembre de 2017

CUANDO APAGAMOS LA LUZ...



Cuando apagamos la luz
nos quedamos en tinieblas,
los dos solos y en silencio
y escuchando a las estrellas.

Porque ellas nos hablaban,
desgranando mil leyendas,
de personas y de cosas
que habitaron en la tierra.

Una vez había un niño
que jugaba con la arena,
con su pala y su caldero
al compás de la marea.

Intentaba hacer un barco,
o mejor una trainera,
a pesar de que las olas
extendían su melena.

Y lo hacían por la playa,
revoltosas y coquetas,
avanzando lentamente
sin que nada las detenga.

Otro niño, que a su lado,
empuñaba dos cometas,
le invitó a que le ayudara
a llevarlas a la fiesta.

Las alzaron orgullosos
con la brisa por bandera
y ese viento del nordeste
que las sube y las eleva.

Un anciano contemplaba
muy nostálgico esta escena,
y sus labios susurraban
viejos versos de un poema.

"...Era un día de verano
y era un niño en una siesta,
de repente vivió un sueño
al besarle una sirena..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/11/17

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