domingo, 12 de noviembre de 2017

TENGO UN VIEJO CUADERNO...



Tengo un viejo cuaderno de poemas
abierto ante mis ojos.

En él están los versos escritos
que recogen los sueños y utopías
de esos años, de la infancia
y juventud, que atrás quedaron.

Pero también hay otras letras
escritas a la vida, 
a las personas,
a ese mar que fue mi arrullo,
al cielo azul que tanto me atraía,
a la música sin nombre de la brisa,
y a tantas cosas y detalles
que ahora mismo,
al encontrarlas,
cobran vida y me transportan a ese día,
al momento en que nacieron,
al instante en que surgieron de mi alma,
y con ellas aún recuerdo hasta el suspiro
que nacía de mis labios,
el susurro que mandaban las estrellas
y hasta el dulce parpadeo 
de los ojos infantiles 
que captaban todo aquello
en la retina.

"Una noche tuve un sueño..."

Así comienza el cuaderno, su andadura,
de una manera temblorosa
y van surgiendo los sueños y los versos
en páginas escritas
donde la tinta forma letras y palabras
y estas hablan y dicen,
suspiran y susurran,
sonríen y lloran 
y hasta gritan lo que el alma sentía
en aquel preciso instante,
para dar fe de un corazón inquieto
y enamorado.

Si sigo pasando sus hojas, 
si me centro en su contenido
y analizo cada uno de esos versos
estoy seguro de que nuevamente
cobrarán vida 
y volverán situaciones 
y momentos ya pasados,
personajes a salir de los recuerdos
y hasta sentimientos a latir
y acelerar el corazón,
como un eco volviendo del olvido.

Tengo un viejo cuaderno de poemas
donde dejé escrito unos versos,
que ahora leo y repaso, 
en esta tarde de otoño, 
y sin poderlo evitar
unas lágrimas humedecen a mis ojos
cuando los encuentro:

"...Tengo que verte algún día,
tengo que amarte de nuevo,
quiero mirar tus pupilas
y acariciar tu cabello..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/11/17

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