ES HERMOSO OBSERVAR LA SONRISA DE UN NIÑO...


Es hermoso observar la sonrisa de un niño
y sentir el candor de su tierna palabra.
Es la voz armoniosa y sublime, con timbre,
la que llena el oído de luz y de magia.

Y es ahí donde el mundo se para y detiene,
donde surgen del bosque sin nombre las hadas,
donde el alma se llena de paz y ternura
y hasta brillan los ojos repletos de lágrimas.

Porque el niño nos dicta lecciones sin nombre
con tan solo dejarnos su dulce mirada,
con la risa tan fresca que asoma a sus labios
y el tic-tac de su pecho tan fresco que emana.

Yo quisiera ser niño y seguir esas huellas
las del niño que ríe y que juega en la plaza,
las del ser que nos deja canciones sin nombre
mientras siento en el alma su mano de plata.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/08/13

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