DULCE AMOR...


Dulce amor que renace y se sostiene
como un junco temblando en la ribera,
para luego extraer, lo que contiene
y entregarlo a ese alma que lo espera.

Porque el néctar preciado que contiene
es licor de una nueva primavera,
es la sabia preciosa, que entretiene,
y el candor que a la pluma estremeciera.

Yo quisiera escuchar esas canciones
que desgranan tan bellas melodías.

Y quisiera ser labio, que temblando,
cautivara los duros corazones.

Y ese niño quisiera, que en sus días,
se quedara, tu cara, contemplando.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/12/14

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