ABUNDAN LOS CEGATOS...


Abundan los cegatos solitarios
que buscan, en las sombras, como hormigas,
la eterna primavera de un invierno
que tenga en sus entrañas poesía.

Pululan  por los pueblos y las plazas
siguiendo sus callejas infinitas,
incluso se deslizan por aceras
marchando por alguna alcantarilla.

Hay gafas para el alma, del cobarde,
con mezcla de pudor y fantasía,
tras ellas muchos ojos se refugian
y en otros hasta esperan a la brisa.

El ciego que suspira, en estos tiempos,
es alguien que está vivo y que camina,
que lleva el corazón enamorado
a punto de explotar su rebeldía.

No quieren las palabras seductoras
ni aquellas que contengan mucho almíbar,
si acaso la mirada penetrante
que emiten, en silencio, las pupilas.

Se busca un prototipo de poeta
que lleve todo esto en su mochila,
que empleé su libertad para los otros
y escriba los dictados de la vida.

Yo miro, por el aire, en esta tarde
y veo como vuelan golondrinas,
suspiro, recordando los poemas,
de aquel que las plasmó en su Sevilla.

Un genio extravagante de las letras,
poeta de leyendas y de rimas,
el hombre enamorado, tantas veces,
dejando su legado en las cuartillas.

"...Abundan los cegatos y cobardes
y aumenta la tristeza en las sonrisas,
las almas se rebelan en los hombres
que buscan el Amor, día tras día..."

Rafael Sánchez Ortega ©
31/01/16

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