ME ENAMORÉ DE LA LUNA...


(A "D", la musa imperfecta de tantos soñadores...)

Me enamoré de la luna
a través de una princesa,
era linda y agraciada
con su sonrisa tan tierna.


Siempre me hablaron sus ojos
y, su mirada coqueta,
me decía sin palabras
frases de amor y poemas.


Nunca toqué su figura,
más percibí su presencia,
días y noches soñando
y persiguiendo sus huellas.


Era un amor sin sentido,
una locura completa,
un desear aquel cuerpo
y su infinita belleza.


Me enamoré de la luna
por una dulce princesa,
y me embriagaron sus fotos
hasta perder la conciencia.


Seguí sus pasos despacio
y perseguí su leyenda,
días de luces y sombras,
noches de rosas eternas.


La acompañé en su embarazo,
en su lactancia serena,
en educar a sus hijos
y en manejar a la prensa.


Luego seguí, en la distancia,
a la figura y silueta,
en un luchar contra el mundo
conservador y sin vuelta.


Me enamoré de la luna
persiguiendo una princesa,
porque sus labios temblaban
como pidiendo respuestas.


Y eran sus labios tan lindos
rojos de vida y de fresa,
llenos de amor y esperanza
como soñé en las novelas.


No susurraban palabras,
sólo suspiros sin fuerza,
como pidiendo una rosa
y una caricia y poema.


Letras y versos nacieron
para sentirla más cerca,
para llevarle el cariño
y mitigar su tristeza.


Me enamoré de la luna
pero perdí a la princesa,
porque marchó hacia adelante
y calculó mal la apuesta.


Fueron momentos muy duros,
días de llanto sin fechas,
tiempos de andar preguntando
¿por qué rompió sus cadenas?


¿Por qué bebió de unos labios
y traspasó las fronteras?,
¿Por qué sus ojos tan dulces
han de partir sin pelea...?


Yo me quedé cabizbajo
viendo llegar las mareas,
y en cada embate su rostro
vino hasta mi en la ribera.


"...Me enamoré de la luna
por una dulce princesa,
que se marchó hacia lo alto
con su cabello de seda..."


Rafael Sánchez Ortega ©
01/09/12

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