jueves, 21 de enero de 2016

POR LO QUE SÉ...


Por lo que sé no estabas ni vestida
y dormitabas sola en la pradera,
allí te acompañaba el fiel rocío
con esa escarcha blanca de sus cejas.

Habías vomitado en esa noche,
palabras con rescoldos de blasfemias,
en un intento gris, por serenarte,
y hasta de ver el fondo del problema.

Pero la extraña bilis de tu alma
tenía componentes y conciencia,
luchando cada uno, por su lado,
por controlar la sangre de tus venas.

Y así te emborrachaste, dulce niña,
sacando el corazón de su despensa,
dejando que el deshielo propiciara,
brotar el manantial que tanto anhelas.

De pronto recordaste las caricias,
la brisa juguetona de la iglesia,
el viento sonrosado de colores,
jazmines, por el cielo, con sus fresas.

Quisiste conseguir un imposible,
volar tras los rosales y violetas,
sentir la picardía de las hadas,
hermosas, soñolientas y coquetas.

Pero era tu verdad, precisamente,
el caldo de cultivo de ese néctar,
la rosa inmaculada que, en tu pecho,
prendió, con entusiasmo, su belleza.

No sé si las palabras son palabras
y meros espejismos son sus letras,
si acaso te recuerdo en esa imagen,
desnuda y dormitando en un poema.

"...Por lo que sé tu amor era posible,
no fruto del capricho y la quimera,
temblaban los resquicios de tu alma
al roce de aquel labio que la besa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
19/01/16

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