domingo, 29 de marzo de 2015

TU VESTIDO BLANCO...


Tu vestido blanco
me invitaba al baile,
a tomar tus dedos
y cubrir tu talle.

Y así fue, sin duda,
como me llevaste,
con tu risa franca
y tu labio amable.

Porque el beso dulce
me llegó con clave,
me dejó el suspiro
que, en tu pecho, nace.

Y miré tus ojos
y encontré la llave,
porque tus pupilas
se muestran amables.

Tu vestido blanco
tenía un mensaje,
y una primavera
rompía la cárcel.

Aquellas persianas,
de color granate,
cubrían el cielo
sin nubes ni calles.

Y arriba dos niños
buscaban un ángel,
de rizos muy rubios
sin padre ni madre.

Un ángel del cielo,
hermano de sangre,
que juegue y que ría,
que brinque y que salte.

Tu vestido blanco
me invitó a tocarte,
a sentir tu cuerpo
y tus labios suaves.

A buscar tus senos
con temblor de tarde,
y a encontrar tus ojos
sin miedo a buscarme.

Esa bella gasa
yo quiero quitarte,
y rozar mis dedos
tu preciosa carne.

La misma que pide
que llegue y que calme,
la sed tan ansiosa
del pecho que arde.

"...Tu vestido blanco
se muestra radiante,
me hechiza y me embriaga
y me invita al baile..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/03/15

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