DE TI APRENDÍ, LOS TRUCOS DE LA VIDA...


De ti aprendí los trucos de la vida
para poder amar a la carrera,
para sentir también escalofríos
y para huir buscando a las estrellas.

Te conocí llegando de un vacío
envuelta en los jirones de la niebla,
venías con el alma destrozada
cubriendo tus pupilas la tristeza.

Nada te pregunté, solo el silencio
buscó entre tu mirada la respuesta,
la clave de llegar como llegabas,
cansada, malherida y hasta hambrienta.

Más poco a poco fuiste reponiéndote
con la brisa del viento y las mareas,
tus ojos recobraron la esperanza,
los labios la sonrisa tan sincera.

Llegaste a caminar tus propios pasos,
a cavar con tus manos en la tierra,
a sudar bajo el sol del medio día
y a sentir su caricia por tus piernas.

Entonces te volviste hacia mi lado
para tomar mi mano tan inquieta,
y nada me dijeron tus palabras
tan sólo tu mirada y tu presencia.

Recuerdo aquel momento y  no lo olvido,
recuerdo tu caricia tan extensa,
y siento los latidos de tu pecho
correr junto a la sangre de mis venas.

Fue un tiempo de emoción y de bonanza,
el tierno amanecer de dos gacelas,
estaban temblorosos, como niños,
los pétalos sembrados en las eras.

Vivimos los momentos más hermosos
uniendo nuestros labios sin cadenas,
callando nuestros besos los suspiros,
las lágrimas de amor y las promesas.

Vivimos lentamente aquel instante
que tú me confiaste sin reserva,
entonces le perdí temor al cuerpo
desnudo, que entregabas como ofrenda.

Amarte corazón, fue mi pecado
y me acuso de amarte tan de cerca,
amarte sin preguntas ni palabras
y recoger el fruto de la siembra.

"...De ti aprendí los trucos de la vida
para sentir Amor toda la fuerza,
el dulce escalofrío del amante,
que busca por la noche a las estrellas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/05/12

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