jueves, 14 de febrero de 2013

POR UN SENDERO VIEJO...


Por un sendero viejo,
cubierto de maleza
he vuelto tras mis pasos
en busca de otras huellas.

Confieso que he perdido
la luz y las promesas,
que un día me ofrecieron
la luna y las estrellas.

Ahora, sin un faro,
camino cual veleta,
sin brújula y destino
por mares y callejas.

Me encuentro muy cansado,
los párpados me pesan,
tan sólo quiero el agua
y un lecho en que me duerma.

Por un sendero viejo
regreso hasta la aldea,
de casas tan humildes
y muros con su hiedra.

Regresa el peregrino
en medio de la niebla,
después de muchos años,
con sombras y leyendas.

No existe Rocinante,
ni tengo Dulcinea,
ni nadie que me espere
rezando por mi ausencia.

Tan sólo me detengo
debajo de la higuera,
y llevo hasta la boca
un trozo de la breva.

Por un sendero viejo
me veo con mis piernas,
andando y levantando,
el polvo de la gleba.

Ya sé que los otoños
son causa de tristezas,
y sé que en los inviernos
la lluvia nos anega.

Más sé que tras la nieve
vendrá la primavera,
vendrán las margaritas,
las rosas y azucenas.

Y nuevas mariposas
vendrán por las veredas,
dejando en nuestras almas
los sueños e inocencia.

"...Por un sendero viejo
un hombre al fin, regresa,
y vuelve hasta su infancia
de versos y poemas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/02/13

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