NO QUIERO FLORES NI VELAS...


No quiero flores ni velas
cerca de mí, en el lecho,
ni tampoco las macetas
de jazmines y de enebros.

Quiero tan sólo la luna
para que vele mi sueño,
mientras me canta una nana
con esos labios que veo.

Quiero también a mis  libros
donde bebí de sus versos,
donde aprendí que ser libre
era virtud sin defecto.

Quiero de nuevo a mi barca
con su timón y sus remos,
sin capitán y con velas
y una oración cara al viento.

No quiero flores, repito,
cerca de mí, y en tus dedos,
son chirimías lascivas
con su profundo embeleso.

Quiero la paz en el alma,
esa que dan en los cielos,
la que se viste de fiesta
en primavera e invierno.

Quiero la voz que susurre
y que me deje su anhelo,
con un sentido suspiro
que ponga fin a mis miedos.

Quiero tu mano de nieve
para tocar con mis dedos,
a los que van en la tuya
y que acarician mi pelo.

No quiero flores ni honores
cerca de mí, sin saberlo,
son las medallas de barro
que hoy se dan a los muertos.

Quiero tu cara tan linda,
quiero tus labios tan frescos,
para beber de los mismos
dejando en ellos mis besos.

Quiero sentir a tu sangre
en el latir de mi cuerpo,
quiero también desnudarte
y dibujar en tus senos.

Quiero besar tus mejillas
y proseguir en tu cuello,
mientras la luna se apaga
y se consume de celos.

"...No quiero flores ni velas
cerca de mí, estoy cuerdo,
porque las flores se mueren
y yo con ellas me muero..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/06/12

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