UN MURMULLO DE LIRIOS Y JAZMINES...


Un murmullo de lirios y jazmines
dejaba con sus labios el silencio,
era el soplo liviano de la brisa
llegando revoltosa con sus besos.

Era el aura de luz y colorido
que recogen las nubes en los cielos,
y las mandan sin más a las retinas
de los hombres que guardan sus recuerdos.

De los niños que apenas se despiertan
y que van con los libros al colegio,
a indagar en el mundo de la vida
y aprender sus respuestas con recelo.

Un murmullo de rosas y azucenas
trazaba con tic-tac el segundero,
parecía que el tiempo se paraba
y volvían las nieves del invierno.

Era el acre perfume del salitre
que llegaba del mar con tanto anhelo,
emulando el sudor de los amantes
retirando las sábanas del lecho.

De ese lecho de mar y de corales
donde el hombre trabaja con esmero,
y los niños le siguen complacidos
a través de relatos del abuelo.

Un murmullo de sedas y de tules
dejaba escalofríos en los dedos,
era el viento rasgando los vestidos,
el nordeste y señor de los deseos.

Era el beso que piden las entrañas,
la pasión contenida en unos versos,
es el soplo que llega vacilante
y que calma la sed y los anhelos.

Esa sed que reclaman los sentidos
porque están más allá de los desiertos,
con el sol que les quema y les abrasa
y atenaza sus pasos y sus cuerpos.

"...Un murmullo de rezos y violetas
paraliza el camino de los cuerdos,
porque viven de espaldas a la vida
en un mundo de sueños y de cuentos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/06/12

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