ME DICEN QUE HE ABIERTO LA MALETA...


Me dicen que he abierto la maleta
y sólo me sonrío al escucharlo,
no saben las personas lo que pasa
y menos cuando escriben unos labios.

Hay labios que susurran poesías,
hay otros que mastican un cigarro,
más pienso en la maleta y me sonrío,
al ver a tanto rostro equivocado.

Quizás en mi maleta mencionada,
esté la quintaesencia de mis pasos,
y guarde en sus costuras la conciencia
que vaga y me aconseja en el letargo.

La niebla de la noche está cercana
y llegan negras sombras con su manto,
retales de mil sueños de colores
que vuelven del pasado hasta mi lado.

Recuerdo que he viajado por la vida
carente de maleta entre mis manos,
no tuve la ocasión de precisarla
y menos que ocultar en su resguardo.

Por eso me sorprendo y me sonrío,
ahora, cuando dicen este chasco,
en medio de las bromas y las risas
por labios vacilantes y cansados.

Mis labios sí buscaron por los cielos
momentos de utopía necesarios,
instantes de equilibrio y de templanza,
que fueran deliciosos y románticos.

Mis ojos sí buscaron otros ojos,
miradas de luceros y relámpagos,
susurros que llevaban mil palabras,
pupilas con sus lágrimas y llantos.

Entonces, cuando me hablan de maletas,
yo pienso que confunden relicarios,
nostalgias que atesoran otros hombres
en busca del jardín tan añorado.

Por último decir, que mi maleta,
(metáfora de un sueño de verano),
quedó, con mi niñez, abandonada,
que ignoro hoy su destino, y desde cuando.

Rafael Sánchez Ortega ©
12/07/12

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